Memorias de una Madurez Inmadura I

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Las horas en los segundos, se hacen siglos aglutinados aquí, en esta inmensidad llamada hogar, la zozobra de un pasado me hacen retóricamente melancólico por aquellos estadios en donde las sangres sonríen con ligereza, las rosas suspiran a la tierra y mi llanto alegre se transforma en burbujas. Soledad, quien ha de mencionar al ser inmaculado que resigna mi voluntad para continuar sujeto a un mundo dificultoso, quien más que el temor que restriega la esperanza que surge en la hondura de los míos… que pena causa la ansiedad en los arrumacos de mis brazos a la sombras, que angustia delirante aflige mi corazón marchito por no tener aquella compresión demandante de otras animas, será que nunca antes en mis pasos rutaros, conocí el temor de cargar con extremada delicadeza a los fantasmas de bondades y dadivas infinitas, cargar con fortaleza las empuñaduras de los seres propios de la improvisación innata de los cuerpos en recelo . Grande fue la diminuta expresividad de su partida a otros campos de batalla, diminuta la grandeza de mis pasos al estorbarle con tanto cariño, en reprimenda, juego con el recuerdo de algún altruismo caído por reforzar el egoísmo propio de una desdicha, era la compañera no amada, pero al fin y al cabo compañera, dueña del vientre que hoy fuerzan la entereza en disimulo por los seres nacidos de la entrega y el derecho propio a la vida. Siento caer en esta vida, caer cuesta arriba, caer en contradictorias melodías confusas que difunden un pánico descontrolado en la sangre sin rumbo .Trota mundeando, quien lo diría, teniendo la edad de la luna en las pupilas, reflejo el inocente sentimiento de ira desaforada, de impotencia vehemente y odio precavido. Ya me cuesta una lagrima girar dos pasos a la izquierda, buscando el rumbo que su en corrección podría llevar mi gloria al cielo y al Dios que sopesa mi cuerpo alicaído. Tengo la esperanza brotando por los sueños prolijos de un presente nulo, tengo antiguos besos latiendo con preocupación presente. Ando buscando alguna conversión severa para ser aquel robusto hombre que con cada brazada abre los mares con bravura e ímpetu desmedido, deseo acaparar la actitud más pura que en combinación con el deseo, desprendan la apatía cultivada por el temor. Saber que las consecuencias del destino marcaron mis pelambres enredándolos al igual que mis acciones por resignación, me embarran de una infeliz pastosa que en implicancia resume mis años de existencia a simples y rutinarios días al volante de una carroza sin ruedas, impulsada por pies que tocan la grava hiriente para poder alargar la afamada vida. Que lastimera resulta la bondad emergida hace ya unas épocas, que ruin fue el ensueño de perdurar amarrado al amor que cautiva solo una vez, que impresiona solo cuando la luna obtura el sol con su imprudencia…Frente a los rostros de aquellos mis seres amados, forjo el hierro de mis venas tratando de no caer en la tentación inherente de la dejadez, solo pensar en que el alimento tiene la obligación de recorrer sus vientres hasta el fin de mis días como progenitor, me hacen sonreír en necedad , es obligación pero ya de la mas insana , me siento agotado , involucrado sentimentalmente con la depresión de algunos decenios acuestas, no hay moral que pueda juzgarme por que mi cuerpo desgastado no se solventa con palabras , ni con migajas que la sociedad deja allí en los campos asfaltados , que ética puede martillar aquella labor que en responsabilidad te quita esa libertad ansiosa de la juventud , reduciéndola a escombros ignorados por los sueños de la pubertad futura de aquellos concebidos con sudor y sangre….