Carta al amor de mi vida VIII

|


Entre candilejas, extraño el dulzor de aquel pensamiento que hipnotiza mis insomnios y ansiedades, extraño con sonrisas infinitas y repeticiones construidas a una mujer dueña de mis acciones y sensaciones melódicas .No pasa un segundo en mis carrozas de papiro que no piense en aquel ser que imprime mis mañanas con su voz de miel con almendras dóciles, con un calor abrasador que sustenta mi fe y mi razón por una vida realmente gloriosa y gratificante .Siempre, con dos dedos en la frente, espero correr a sus brazos a pesar de la distancia pasajera , a pesar de un tiempo invadido por la rutina que abate nuestro interior cautivado. Espero crecer desde las flores, empeñado en alimentarme de la naturaleza que da ánimos cuando el cansancio atosiga a un adicto de tus rayos inmaculados que refrescan las grutas edificadas a guardar la admiración y el tremendo afecto por el cielo más claro de todos. Nunca en los veintiún otoños de mi existencia, experimente una necesidad apremiante por una palabra, por un beso y una caricia con notas agudas, nunca con severidad del alma, con pisadas que marchitan la soledad que florece cuando tu ausencia en horas toca las rosas de mis ventanales. Admito una vez más, ser el trovador que lleva tus versos por mi corazón engalanado, por mis prendas con aroma a tu pecho, a tu comprensión indeleble. No puedo contenerme un minuto sin repetir con sinceridad que la amo con bondad en planos de dificultosa interacción que rodean nuestra historia memorable, nuestro rincón de cielo, aquel que dibujas con mayor intensidad todos los días en mí emocionada lealtad por ti. ….
TE AMO POR LA INFINIDAD DE ESTA TIERRA ERIKA DEL ROSARIO PORTOCARRERO QUIROZ